July 2, 2007

19 horas

He llegado al lugar de la premonición. Ese lugar en el que respiro esa tranquilidad caótica y huelo ese aroma que hace años no encontraba por las calles de la ciudad, entre las gardenias de las aceras, cuando intento buscar un rostro afeminado entre tantos. Éste es el escondite secreto que he construido a lo largo de los años con pensamientos y sentimientos tan diferentes el uno del otro; esos tiranos que regresan una y otra vez a atormentarme, reclamando una decisión.

El tránsito está muy lejos de este lugar, apenas se escucha la cotidianidad de los motores y el hastío de la gente intentando caminar por donde no se puede, gritando donde no se debe. Miro fijamente el reloj, son las 19:00 hrs. y me quedaré sentado en esta banca, detrás del faro luminoso y solitario que cualquier albatros admiraría si lo pudiera encontrar en su vuelo. Me encuentro algo nervioso, algo inquieto, como si el tiempo me pasara de largo y la vida por un segundo me olvidara… aquí, en este lugar.

Escucho nuevamente esta melodía deprimente que me ha atormentado desde hace años; la melodía que está dentro de mí, la que se aparece en los momentos tan atinados de mi vida. Ni siquiera en este lugar olvidado puedo huir de la soledad de ese piano que se escucha, ese piano que me embriaga los sentidos, encerrándome en la celda que me comparte la tristeza. Si, otra vez se trata de la melodía de mi vida entera. Podría pensar en qué tan patético resulta este conocido encuentro pero mejor desisto de la retórica y enciendo otro cigarro para saborear el placer del vicio en mis manos y en mi boca. Si, será mejor que me tranquilice.

Cuando necesito pensar en mi vida, en mis problemas, en lo odiosa que me resulta aquella lejana melodía, podría decir que algo dulce me rodea en los silencios que escojo, entre el cigarro, mis pensamientos y el sexo a escondidas. Son las 19:15 hrs. y muchas personas se han ido de mi vida. Los niños se quedaron en casa, con la merienda que les preparó su madre, mientras yo sentado en esta banca, con la medalla en la mano, estoy al pendiente del tiempo, de los sonidos, de las hojas que caen sobre la tierra seca del invierno.

Miro el teléfono celular y deseo completamente que no suene, que nadie llame para preguntar donde diablos estoy; que nadie me interrumpa en estos momentos en que trato de recordar a mucha gente. Muchas personas se han ido, y sus nombres no recuerdo. Si la impaciencia no intentara agotarme y la desilusión no me venciera tantas veces, no me resultaría imposible delinear sobre la tierra oscura los rasgos, las sonrisas y tantos ojos de desconocidos.

19:20 y estoy esperando el evento más importante de mi vida. Sé que vendrá a este lugar y su demora no me conducirá a la conocida desesperación. ¡Casualidad!, tu amante espera en esta noche fría y no piensa moverse de aquí. Te susurro como si me escucharas a lo lejos, como si mi voz llegara a tus pensamientos y te avisaran que te he visto en los sueños tantas veces que puedo recordar como me mirabas, retratándome conforme tocabas mi cuerpo con tus manos tersas... aquí. Miro de nuevo el reloj, 19:30 son, y te he visto entre la muchedumbre, hablando en público, corriendo por este mismo parque en una noche como ésta, llena de sombras.

Mi intuición me dice que hay una salida que me llevará a un diferente despertar, la escapatoria a las cenas desesperantes que organiza mi mujer. Vendrás casualidad, la más trascendental de la existencia; eres tú el que me dará el divorcio a tantos años de amargura, a la indiferencia que me ha partido en dos y me ha hecho desconocer la realidad y mi sexo. 19:31 p.m., aquí me encuentro entre la serenidad más honesta, esperando la respuesta a los sueños que nadie recuerda. Sé que hago lo mínimo que haría cualquiera que ama a un hombre, confiando en sus más secretos y húmedos pensamientos que abrigan la mente masculina.

19:39 horas. Es el tiempo de esperar la última oportunidad que tengo de vivir, que lo soñado llegue, lo detestable se aleje y a que la confianza en mi destino se quede quieta, por un sólo segundo, quieta sobre mis manos como una partícula de vida... Aquí sigo en esta banca, esperando a creer en las posibilidades de una felicidad inesperada, esperando algo que viene, algo que está rescatando al silencio de mis cadenas, de la celda, de esa cama.

19:42 horas. ¡Lo sé, lo sé y no me van a engañar! Sé que él vendrá, el alivio, la filosofía que le dará sentido a los momentos más triviales de cualquier vida y calmará mi música agonizante que me sigue como cualquier fiel y hambrienta sombra…. Algo escucho, algo viene, es la vida misma, por Dios que lo sé… Lo siento venir, la sonoridad de sus pasos irrumpen la tranquilidad de las habitaciones más secretas de mis deseos. ¡Ese olor! El vértigo me invade y escucho miles de voces por todos lados cuando en realidad no veo nada. Siento terror y me veo correr por las avenidas antiguas.

¿Por qué agonizas, dulce espera? ¿Por qué tardas si aquí estoy?... Los cigarros se me acaban… aquí. 19:50 de la noche. He desarmado mi cotidianidad, la elocuencia de una expectativa me ha dejado olvidado en la oscuridad de mi propia cobardía. Y es precisamente aquí, en donde espero la oportunidad de vivir esta misma expectativa que me ha hecho palpitar desde ese encuentro en las regaderas del colegio. 19:54, mis manos sudan. Otro cigarro enciendo y descubro el horizonte de la cotidianidad a la que pertenezco. Se ve tan distante, el acto de fingir y desear con la puerta del baño cerrada; se ve tan absurdo todo… Nadie diría que la cobardía se ve así de lejos, tan diminuta.

Sin embargo, él no ha llegado, la casualidad de mi existencia se ha perdido entre las sombras propias; se ha unido a la niebla que cubre los rostros masculinos. ¿Dónde estás, tú? ¿Qué es este eco que se escucha en mi interior? No soy un actor de Beckett para esta espera… ¿En donde estoy? Tengo una medalla, una cajetilla vacía y un reloj… Y son las 19:00 de la noche otra vez.

12 comments:

Zorro_verde said...

Suspenso y erotismo, me gusta la mezcla. Además me agradó la descipción de la tensión.

FAUSTO said...

que fuerte debe ser perderse en el laberinto de pretensiones, calumnias, sueños, pesadillas, pretextos, anhelos y voces calladas de las que nos vamos llenando el camino.

una hora y mil horas, un cigarro y mil exhalaciones no sólo de humo, exhalaciones de sueño y de tiempo... exhalaciones de miedo y fe exhalada no por la nariz, exhalada por los poros no sólo de nuestro cuerpo... también del ajeno.

wow...

creo que este esta en mi top5 de tus posts.

abrazote memito del mal.

Léo said...

Me gusta mucho ese toque melancólico y autodestructivo que utilizas. Espero que esa espera no se prolongue mucho...

Sil said...

Ohhh! me gustó mucho. Me recordó a esa parte de Mrs. Dalloway en la que este.... mmm, cómo se llama su enamorado con el que no se casó? Richard? está en el parque (creo) y suenan las campanas anunciando las 11.30 y el tiempo se alarga y se alarga. Sí, me recordaste a Richard con este post de las 19.00.

adda said...

y todo comienza otra vez...
pero ahora eres mucho mejor que cuando te lei por primera vez!
esperar/continuar
me gusta.
m

cynthia said...

Memo, ahora si me dejaste bien picada, está genial este relato... Y el final pues nos deja a la expectativa, vuelve la espera... Ojalá quisiera estar así como tu, esperando lo que mas deseas, confiando en el destino y en tus sueños. Un abrazo.

:::♥TUTTIMUSIK♥::: said...

MUY buen relato Memo...
Neta, que muy bueno...
Lo volveré a leer, bien vale la pena...
Suspenso, me encanta...
Besopos :D

Vanto Y Vanchi said...

Genial.
Qué desesperación me provocaste.

Y al final me acordé de unas líneas que tú no tendrás problemas en identificar: "Perdí la brújula hace tiempo, y busco la manera de encontrarte. Un corazón."

Creo que habemos muchos que estamos esperando a Godot.

Saludotes.

pe-jota said...

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Perplejo ante tu post, hace poco he leído uno similar y no puedo por más que repetir respuesta, y es que la espera siempre será vana cuando esperamos de quien ha de llegar nuestra salvación, hemos de vivir, vivir sin esperar, tal vez encontrando, pero nunca paralizados esperando que algo o alguien mueva nuestras vidas.

Memo said...

Sí, todos sabemos que la vida heterosexual es el diablo, jajaja. Subculturoso y subversivo, aunque quizás demasiado azotado para mi gusto.

Daniel said...

Me gusta mucho y por eso te comento, ya vez que no lo hago con frecuencia jaja. Como dice Pe-jota, la vida se va de paso y nos olvida, si estamos ante esta expectativa. Pobre closetero el de tu relato!!! Saludos memo.

Andrea said...

Wow!